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El derecho a la propiedad del documento | Biz the World

Sala de prensa

Propiedad de los documentos

John trabaja para un bufete corredor de bolsa en Nueva York. John terminó de elaborar un documento dando una visión explicativa de las variaciones bursátiles de una importante empresa internacional cotizada en el NASDAQ, junto con recomendaciones de posiciones sobre sus títulos.

Al final de su día de trabajo se reúne con un grupo de amigos y comenta los resultados de ese estudio que realizó. A pesar de que es un sector muy reglamentado, John cometió una imprudencia aparentemente sin consecuencias.

Pero este hecho trae sin duda dos cuestiones de ética importantes. Además de la cuestión de la seguridad y confidencialidad, que sin duda debería prevalecer, John utilizó esa información como si fuera suya.

¿De quién es la información? ¿Del bufete o de John? ¿O es de la compañía en cuestión que solicitó el informe….? ¿O de ninguno de ellos porque los datos en bruto son públicos?

Al estar trabajando para el bufete, en su nombre, significa que la documentación producida es del bufete. Pero John, como todos nosotros,  la considera un poco suya… De hecho, John le ha aportado (y también ha recibido) un conocimiento que podrá usar en su próximo trabajo; va a firmar el informe, pero tendrá que entregarlo siempre en nombre del bufete.

John entrega el documento al primer cliente. Y el cliente lo encuentra excepcional. Le da incluso la enhorabuena porque ve que viene firmado con el nombre de John. Así que sin dudarlo lo envía a su cuñado que tiene dinero para invertir y a su mejor amigo,  que lo envía también a su corredor de bolsa porque las recomendaciones que ve en el informe son contradictorias con las recomendaciones que él tenía.

Inicialmente, la cuestión de la propiedad del documento se planteaba por el lado de quién pagaba por realizar el trabajo o de quién hacía el trabajo. Ahora el planteamiento es diferente, tenemos un cliente que paga por ese trabajo y lo puede utilizar y por tanto lo envía a terceros sin consentimiento. En este momento, en la práctica ya nadie es dueño del documento porque no existe ningún control sobre las copias que se hayan podido distribuir.

Es un dilema entre el derecho y la propiedad. La realidad es que la posesión del documento y la posibilidad de transmitirlo dan el poder absoluto sobre los documentos.

“Que puedo hacer?” Pregunta John a su jefe cuándo descubre que su estudio fue publicado en Internet…

¿Quién tiene el derecho sobre los documentos? Quien paga para hacer el documento (empresa), quien lo hace (empleado), quien contrata la elaboración del documento (empresa cliente) o quien lo recibe ( persona de contacto en el cliente)…

¿Cómo podemos devolver la propiedad de los documentos a su dueño de derecho?

Hoy puedo decir que tengo la respuesta a esta pregunta.

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Por João Matos CEO de Biz The World